Cajochen y su equipo analizaron los patrones de sueño de más de 30 voluntarios en dos grupos de edad. Mientras dormían monitorizaron sus patrones cerebrales, movimientos oculares y midieron sus secreciones hormonales.
Calidad del sueño
Los resultados mostraron que tanto la percepción subjetiva como objetiva de la calidad del sueño se alteraba durante los ciclos lunares. Así, cuando había luna llena, la actividad cerebral en las áreas relacionadas con el sueño profundo se redujo en un 30 por ciento, los voluntarios tardaban cinco minutos más en conciliar el sueño y, en general, dormían 20 minutos menos. Preguntados sobre su calidad del sueño, la mayoría tenía la sensación de haber dormido mal y tenían niveles menores de melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia.
«Esta es la primera evidencia fiable que demuestra que el ciclo lunar puede modular la estructura del sueño en los seres humanos», afirma Cajochen.
Ciclos reproductivos
Según los investigadores, este ritmo ciclolunar podría ser una reliquia de tiempos pasados, cuando la luna era responsable de la sincronización de la conducta humana y regulaba comportamientos como los ciclos reproductivos, tal y como hace con los animales, especialmente animales marinos, donde la luz de la luna coordina la conducta de la reproducción.
Hoy en día, otras factores de la vida moderna, como la luz eléctrica, enmascaran la influencia de la luna sobre los humanos. Sin embargo, el estudio concluye que en el ambiente controlado con un estricto protocolo de estudio, la actividad de la luna sobre los humanos es visible y medible.
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