La frase "somos lo que comemos" cobra especial interés cuando nos
referimos al rendimiento académico en los niños, tal y como se está
demostrando en estudios científicos sobre nutrición prenatal y programas
de salud en etapas tempranas de la vida y a largo plazo, así como sobre
el bienestar, el desarrollo cerebral y el rendimiento mental; y que
ciertos nutrientes son importantes para estos procesos.
Existen
evidencias de que la nutrición temprana puede influir en el posterior
rendimiento mental, desarrollo cognitivo y el comportamiento. La idea de
que la dieta de la madre durante la gestación, en los lactantes y niños
podría afectar al rendimiento mental a largo plazo tiene importantes
implicaciones en la práctica de la salud pública, el desarrollo de
políticas, el progreso económico y la creación de riqueza.
NUTRIMENTHE
es un proyecto europeo de cinco años de duración que incorpora una
amplia gama de disciplinas científicas y reúne organizaciones
internacionales, con el objetivo de investigar el efecto de la dieta
sobre el rendimiento mental de los niños. Más de 17.000 madres y 18.000
niños están participando en diferentes estudios epidemiológicos
(estudios de población), de intervención y nutricionales, llevados a
cabo por distintos centros de investigación europeos.
El
Proyecto Europeo NUTRIMENTHE se está llevando a cabo desde 2008 y ha
involucrado a miles de familias europeas y a sus hijos. Los
investigadores han analizado el efecto que ejercen a largo plazo la
ingesta de proteínas, ácidos grasos omega-3, vitaminas como las B o el
ácido fólico, micronutrientes como el hierro o el yodo y la leche
materna sobre desarrollo cognitivo, emocional y conductual de los niños
desde antes del nacimiento y hasta los 9.5 años. También se pretende
establecer recomendaciones dietéticas para la población europea en
relación a determinados nutrientes, especialmente ácidos grasos omega-3,
ácido fólico y yodo. Por otro lado, el proyecto tiene como objetivo
mejorar la información que llega al público y consumidores,
especialmente a padres, maestros y a la industria, favoreciendo el
desarrollo de recomendaciones saludables acerca de cómo la dieta influye
en el desarrollo cognitivo y en el comportamiento en los niños.
Los
estudios han demostrado que la ingesta de ácido fólico, recomendada en
Europa durante los tres primeros meses de embarazo, puede reducir la
probabilidad de desarrollar problemas de comportamiento durante la
niñez.
Igualmente, se ha comprobado que comer pescado también es
beneficioso, no solo por los ácidos grasos omega-3 que sirven de
cimiento para las células cerebrales, sino también por su contenido en
yodo, que ha demostrado tener un efecto positivo sobre la habilidad para
la lectura en los niños evaluados a los nueve años de edad.
Como
explica la profesora de la U. de Granada Cristina Campoy, quien ha
dirigido el proyecto, "estudios a corto plazo parecen incapaces de
detectar la influencia real de la nutrición en los primeros años de
vida", por lo que es necesario más estudios a largo plazo. “NUTRIMENTHE
basa su éxito en el seguimiento de los niños involucrados en los
diferentes estudios durante muchos años, ya que el cerebro necesita
mucho tiempo para madurar, y las deficiencias tempranas puede tener
efectos de largo alcance. "La nutrición temprana se destaca como la más
importante”.
Existen otros factores que pueden afectar al
desarrollo mental de los niños, como la edad de los padres o su nivel
educativo y socio-económico, y también, como se ha demostrado en el
Proyecto NUTRIMENTHE, la base genética de la madre e hijo; polimorfismos
genéticos y cambios epigenéticos producidos durante la gestación en
relación con la ingesta de alimentos y el estado nutricional de la
embarazada, puede influir en cómo se metabolizan ciertos nutrientes y
son transferidos durante el embarazo hacia el feto y a través de la
lactancia hacia el bebé, y así afectar positiva o negativamente el
desarrollo cognitivo y de la conducta de los niños.
Asesorar a
los padres, explica Cristina Campoy, es fundamental para promover la
importancia de tener una buena nutrición durante el embarazo y en los
primeros años de vida del niño, incluyendo la lactancia materna, si es
posible, ya que puede tener un efecto positivo en la salud mental y el
rendimiento académico durante la infancia. Continua explicando que, sin
embargo, en el caso de la genética, los estudios futuros deben incluir
una investigación más profunda sobre la variación genética en las madres
y los niños, a fin de que se pueda hacer un asesoramiento óptimo e
individualizado. Esta área apasionante de investigación emergente
plantea todo un reto para la comunidad científica.
El
conocimiento obtenido a través del Proyecto Europeo NUTRIMENTHE
contribuirá a crear una base científica sólida para establecer las
recomendaciones para mujeres embarazadas y niños con el objetivo de
mejorar su rendimiento mental y prevenir los trastornos del
comportamiento. (Fuente: U. Granada)
Fuente: Noticiasdelaciencia
Imagen: eslasalud.com
domingo, 15 de septiembre de 2013
La nutrición durante el embarazo y los primeros años de vida determina el desarrollo cognitivo y el comportamiento de los niños
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