En comparación con las ratas cuyas madres fueron alimentadas con comida para roedores común, las ratas cuyas madres fueron alimentadas con dietas altas en azúcar o en grasa mientras estaban embarazadas, pesaban más al llegar a la adultez y bebían más alcohol.
Además, las ratas cuyas madres fueron alimentadas con dietas altas en azúcar mientras estaban embarazadas, tenían respuestas más fuertes a drogas comunes, tales como las anfetaminas.
Los experimentos se realizaron a través de tres estudios, cada uno de cerca de tres meses de duración, con tres o cuatro ratas hembra adultas y entre diez y doce crías para cada tipo de dieta.
Investigaciones previas con animales de laboratorio y con seres humanos ya mostraron que la sobrealimentación con alimentos sabrosos altera los sistemas de recompensa del cerebro, y que las dietas con cantidades excesivas de grasa y azúcar pueden estimular el apetito, aumentando la ingesta excesiva de comida, y también son capaces de promover conductas de tipo adictivo.
Los resultados obtenidos por Avena y sus colegas sugieren que incluso cuando las ratas están en el útero, la exposición a dietas ricas en grasa y azúcar seguidas por la madre puede, además de incrementar el peso corporal futuro de los hijos, generar en ellos tanto una mayor predisposición a beber alcohol como una mayor sensibilidad a diversas drogas.
Fuente
Imagen: Amazings / NCYT / JMC
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