Se ha encontrado un modo viable de poner en marcha terapias celulares capaces de detener e incluso revertir el deterioro producido por la enfermedad degenerativa discal, incluyendo la pérdida de material entre las vértebras. En consecuencia, el dolor y la discapacidad causados por la enfermedad podrían también desaparecer.
El equipo de las investigadoras Aubrey Francisco y Lori Setton ha ideado un nuevo biomaterial diseñado para liberar en el núcleo pulposo (la almohadilla gelatinosa que se encuentra de modo natural entre los discos vertebrales), una dosis adicional y decisiva de células reparadoras. El tejido del núcleo pulposo distribuye la presión y proporciona movilidad a la columna vertebral, ayudando a aliviar el dolor de espalda.
El primer objetivo del equipo de investigación fue crear un material que fuese líquido al inicio, pero que se convirtiera en un gel después de administrar la inyección en el espacio interdiscal, permitiendo mantener a las células en la posición correcta.
El segundo objetivo fue crear un material que proporcionara a las células inyectadas el entorno propicio para garantizar su persistencia y promover la biosíntesis.
A juzgar por los resultados preliminares, ambos objetivos se han alcanzado.
La degeneración de los discos es un problema común a medida que la gente envejece. Con el tiempo, se desgastan los discos blandos y compresibles que funcionan como amortiguadores de la columna. Aunque esta degeneración de los discos intervertebrales puede ocurrir en cualquier parte de la columna vertebral, principalmente se da cerca del cuello y la zona lumbar, causando un intenso dolor. Las personas con esta afección también pueden desarrollar hernias discales, artrosis o un estrechamiento de la columna vertebral, conocido como estenosis espinal.
Investigaciones anteriores demostraron que reimplantar en el disco dañado células de núcleo pulposo, o incluso células madre, puede retrasar la degeneración del disco. Varias compañías ya ofrecen técnicas para inyectar células destinadas a llevar a cabo una regeneración, pero los métodos son aún rudimentarios y poco eficaces. El principal problema con estas técnicas es que las células migran rápidamente lejos del sitio donde se ha aplicado la inyección.
La estrategia de implantación ideada por el equipo de la Universidad Duke logra mantener las células en el sitio deseado, y emite señales con las que se logra imitar a la laminina, una proteína en el tejido normal del núcleo pulposo. La laminina normalmente se encuentra en los discos juveniles pero no en los maduros y degenerados, y permite que las células inyectadas permanezcan junto al biomaterial implantado. La laminina también puede hacer que las células vivan más tiempo y produzcan una mayor porción de la matriz extracelular deseada, la que constituye los fundamentos estructurales de los discos. De este modo, es factible detener la degeneración.
En el trabajo de investigación y desarrollo también han intervenido Robby Bowles, William Richardson, Farshid Guilak y Robert Mancino.
Fuente: Noticiasdelaciencia.com
Imagen: Aubrey Francisco
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