Esta franja de edad alberga a más del 11% de los obesos. Y la culpa parece tenerla el rápido desarrollo que, además de un éxito económico también está provocando efectos perversos, como el sedentarismo.
Los chinos de entre 20 y 39 años son quienes menos se mueven, explica el estudio, ya que sus mayores aún conservan una cultura de ejercicio regular, después de décadas de actividades colectivas obligatorias.
Aunque este estudio se ha centrado únicamente en los adultos, es notorio que la obesidad es un problema creciente también entre los adolescentes chinos. El país ha visto nacer a toda una generación de hijos únicos, que no han tenido que sufrir en ningún sentido las privaciones que sí vivieron sus padres.
Un ejemplo claro son los conocidos como 'pequeños emperadores' que han cambiado la clásica bicicleta por una pantalla táctil y el bol de arroz por una hamburguesa.
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